Somos seres inscritos en la historia y por ello, porque todos participamos en su construcción (seamos o no conscientes), somos responsables de lo que ocurre en nuestro presente. Tal vez algunos piensan que nuestra época es anodina, que no les toca participar en ningún evento histórico importante; tal vez sienten cierta nostalgia por otras épocas en las que ocurrían cosas de verdad: guerras, conquistas, valientes defensas patrias, grandes gestas en las que mostrar el heroísmo, el coraje, incluso ofrecer a Dios el sacrificio máximo de la vida, a ser posible la ajena. En el panorama político actual creo que podemos encontrar algún que otro nostálgico con este perfil: el nostálgico de gesta. Seguir leyendo
Intermitencias
La caricia y la bofetada
“El que la caricia consista en un movimiento tangencial de la mano sobre la mejilla nos revela, igualmente, la heteronomía de su origen: tal tangencialidad toma el sentido de aprobación, de amor o de amistad precisamente por contraposición a la perpendicularidad de la otra, más primitiva, acción de la mano sobre la mejilla, eso es, el cachete o bofetada, que tiene el opuesto sentido de reprobación, desamor u hostilidad”. Encuentro estas palabras de Rafael Sánchez Ferlosio en La policía y el Estado de derecho, epílogo que escribió para el libro Amedo, el Estado contra ETA, de Melchor Miralles y Ricardo Arques (1989). La cita es un paréntesis en una larga disquisición sobre cómo se gestó la idea que sustenta que el Estado tiene el monopolio del ejercicio de la violencia, un tema que aparece asiduamente en la obra ensayística de Sánchez Ferlosio. Seguir leyendo
17+2+20+6+1+10+
Durante el fin de semana del 15 de marzo se suicidaron dos estudiantes sobrevivientes de la masacre de Parkland (Florida, EE UU), en la que en 2018 un joven de 19 años asesinó a 14 compañeros y 3 profesores. Los medios estadounidenses conectan estas muertes a otros suicidios recientes, como el del padre de una víctima de la matanza de Sandy Hook, donde fueron asesinados 20 niños y 6 adultos en 2012. No son casos excepcionales. Después de estas terribles masacres, el riesgo de suicidio entre familiares y supervivientes es muy elevado. Se habla de “la culpa del superviviente”, el término psicológico que explica la carga de aquél que, sin entender los motivos, sobrevive a una tragedia colectiva y se pregunta —en algunos casos hasta caer en la desesperación que lleva al suicidio— por qué él sigue vivo y otros, según él más merecedores de la vida, murieron. Se pregunta también si no podría haber hecho algo para salvar al otro y no a sí mismo, si la vida, que en realidad no vive, le pertenece. Seguir leyendo.
Conversación con Bob Pop, Fundación Telefónica, Madrid.
Hoy comparto esta conversación sobre la escritura, la vida y Formas de estar lejos con mi admirado Bob Pop. Espero que la disfruten.
El país de las mujeres
Ya no somos capaces de imaginarnos mundos utópicos en los que no haya injusticias, donde triunfe el amor, donde no haya pobreza ni degradación medioambiental ni tiranos. Las utopías han demostrado estar demasiado cerca del totalitarismo, la libertad se pierde en el camino que lleva a la construcción del mundo perfecto. Pero la mirada que imagina una sociedad justa expone siempre los males que la rodean. Así ocurre en El país de las mujeres, de la feminista estadounidense Charlotte Perkins Gilman, una novela utópica de 1915 que ha recuperado la editorial Guillermo Escolar Editor. Seguir leyendo
¿A costa de qué?
Debo comenzar advirtiendo que en este texto no van a encontrar respuestas, tan sólo preguntas. Este mes de marzo se ha estrenado la obra Jauría, cuyo argumento gira en torno al caso de La Manada, en el Teatro Pavón Kamikaze de Madrid. No voy a hablar de la obra (no la he visto), sino plantear algunas preguntas a raíz de la controversia que ha generado, preguntas que me vengo haciendo desde hace años y para las que no consigo una respuesta definitiva. La principal crítica que he leído en algún medio y en redes sociales ha sido que hacer una obra sobre esta herida tan reciente y sin consultar a la víctima demuestra una falta de empatía y de ética condenable ya que podía tener como consecuencia la revictimización de la joven. La primera pregunta que planteo es si es necesario o incluso ético consultar a la víctima una vez que su caso se ha hecho público, si esa consulta no la pone en la difícil tesitura de revisitar su historia, obligándola a tomar la decisión de colaborar o no en la reconstrucción pública de su trauma. Seguir leyendo
El saber entristece, pero te hace votar
Cuando me siento cada semana a pensar el tema de esta columna repaso la actualidad de los últimos días, actualidad que en la mayoría de los casos deja de serlo para cuando la columna se publica. Me gusta escribirla entre domingo y martes, es decir, una semana antes de su publicación. Me tomo este espacio muy en serio y, aunque no siempre lo consiga, me esfuerzo por dejar aquí una reflexión que merezca la pena, una visión de la realidad que ayude a lectores y lectoras a pensar o a mirarla de otra manera. Seguir leyendo
Hasta que el maltrato nos separe
Hoy comparto con vosotros esta entrevista para El País, a raíz de la publicación de mi segunda novela «Formas de estar lejos».
Se podría decir que Edurne Portela (Santurce, 1974) se ha propuesto ahondar en todos los inframundos cotidianos de la violencia. En 2016 salió en España del anonimato de la vida académica estadounidense que había edificado durante cerca de dos décadas con un ensayo, El eco de los disparos, que metía el bisturí en su memoria de joven vasca que ha normalizado la violencia generada por ETA. Parte de aquellos mimbres le ayudaron a urdir su primera novela, Mejor la ausencia, donde ya emergían otras intimidaciones además de las políticas. Ahora vuelve a la ficción con Formas de estar lejos (Galaxia Gutenberg), un libro que indaga en la violencia de género, un asunto que el feminismo arrancó de las alcobas hace años y ahora se consolida en la literatura. Seguir leyendo
Herencias
«Soy hija de Juan Mari Jauregi, que fue gobernador civil de Gipuzkoa, y también hija de Maixabel Lasa”. “Yo soy hijo de Eugenio Aranburu, un exdirigente de Herri Batasuna, que se suicidó cuando lo fueron a detener, y el hijo de Ana Larrondo”. María, que no dice que a su padre lo asesinó ETA, está sentada cerca de Haritz. Los dos están un poco nerviosos, conmovidos, a ratos la voz se les quiebra al hablar. Dan una entrevista para Radio Euskadi que también es grabada en vídeo. María, a la pregunta del entrevistador de si necesita que le pidan perdón, señala que lo importante es que cada implicado haga su propio proceso de autocrítica (como lo hicieron dos de los tres asesinos de su padre). Haritz no necesita que nadie le pida perdón por la muerte de su padre, dice. Seguir leyendo
El arraigo
«Nuestras abuelas lo llevan en la frente. Como tantos mayores de nuestros pueblos. Sentir vergüenza del lugar de donde vienen. Esconder las manos en los bolsillos de sus batas cuando llega visita de fuera. (…) Trabajar sin descanso para que sus hijos se puedan marchar. Asimilar como normal todo lo que se les arrebató y las convirtió en ciudadanas de segunda”. Este pasaje pertenece a Tierra de mujeres, un ensayo donde María Sánchez habla de las mujeres que, en contra de la inercia de la historia, no dejaron sus casas familiares ni su tierra, que se quedaron con sus hombres o sin ellos en el campo, que resistieron el éxodo masivo a la ciudad desde los años sesenta hasta el presente». Seguir leyendo
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