Hasta que el maltrato nos separe

Hoy comparto con vosotros esta entrevista para El País, a raíz de la publicación de mi segunda novela «Formas de estar lejos».

Se podría decir que Edurne Portela (Santurce, 1974) se ha propuesto ahondar en todos los inframundos cotidianos de la violencia. En 2016 salió en España del anonimato de la vida académica estadounidense que había edificado durante cerca de dos décadas con un ensayo, El eco de los disparos, que metía el bisturí en su memoria de joven vasca que ha normalizado la violencia generada por ETA. Parte de aquellos mimbres le ayudaron a urdir su primera novela, Mejor la ausencia, donde ya emergían otras intimidaciones además de las políticas. Ahora vuelve a la ficción con Formas de estar lejos (Galaxia Gutenberg), un libro que indaga en la violencia de género, un asunto que el feminismo arrancó de las alcobas hace años y ahora se consolida en la literatura. Seguir leyendo

Herencias

«Soy hija de Juan Mari Jauregi, que fue gobernador civil de Gipuzkoa, y también hija de Maixabel Lasa”. “Yo soy hijo de Eugenio Aranburu, un exdirigente de Herri Batasuna, que se suicidó cuando lo fueron a detener, y el hijo de Ana Larrondo”. María, que no dice que a su padre lo asesinó ETA, está sentada cerca de Haritz. Los dos están un poco nerviosos, conmovidos, a ratos la voz se les quiebra al hablar. Dan una entrevista para Radio Euskadi que también es grabada en vídeo. María, a la pregunta del entrevistador de si necesita que le pidan perdón, señala que lo importante es que cada implicado haga su propio proceso de autocrítica (como lo hicieron dos de los tres asesinos de su padre). Haritz no necesita que nadie le pida perdón por la muerte de su padre, dice. Seguir leyendo

El arraigo

«Nuestras abuelas lo llevan en la frente. Como tantos mayores de nuestros pueblos. Sentir vergüenza del lugar de donde vienen. Esconder las manos en los bolsillos de sus batas cuando llega visita de fuera. (…) Trabajar sin descanso para que sus hijos se puedan marchar. Asimilar como normal todo lo que se les arrebató y las convirtió en ciudadanas de segunda”. Este pasaje pertenece a Tierra de mujeres, un ensayo donde María Sánchez habla de las mujeres que, en contra de la inercia de la historia, no dejaron sus casas familiares ni su tierra, que se quedaron con sus hombres o sin ellos en el campo, que resistieron el éxodo masivo a la ciudad desde los años sesenta hasta el presente». Seguir leyendo

La defensa de Madrid

«Madrid será la tumba del fascismo”, leo el pasado 15 de enero en una pancarta durante la concentración de solidaridad con las feministas andaluzas en protesta al recién instaurado triunvirato de (ultra)derecha. Estamos en la Puerta del Sol, entre el edificio en el que se albergaba la Dirección General de Seguridad, actual sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, y el cartel luminoso de Tío Pepe. Pienso en las contradicciones de esta maravillosa ciudad. Seguir leyendo

La verdad imaginada

Ainhoa está arrodillada, la ilumina una luz tenue, su cuerpo se retuerce, su espina dorsal se arquea, su voz se convierte en palabras inconexas. Ainhoa quiere articular una explicación, una justificación que haga más llevadera la tarea que sabe que tiene pendiente, pronunciar esa palabra que su tía quiso escuchar en vida y que nunca llegó: perdón. Está arrodillada ante su tía, ya muerta, que sujeta la urna de sus propias cenizas en la mano, pero el cuerpo de Ainhoa no tiene una actitud suplicante. Es puro dolor. Seguir leyendo

Por caridad

Hace unos días asistí en Madrid a la presentación de Silencio administrativo. La pobreza en el laberinto burocrático, de Sara Mesa (Anagrama). El libro es el relato del pulso con una Administración que pone todas las trabas posibles para que las personas en extrema necesidad no accedan a los recursos que supuestamente les corresponden; también es una reflexión sobre el impacto brutal de la pobreza en los individuos que la sufren y sobre las actitudes imperantes frente a ellos en nuestra sociedad. Seguir leyendo

¿Qué diría doña Emilia?

He leído recientemente los cuentos de Emilia Pardo Bazán recogidos en El encaje roto: Antología de cuentos de violencia contra las mujeres (editorial Contraseña). Leer a Pardo Bazán en el actual contexto de reimpulso feminista, agudizado por el peligro que corren nuestros derechos debido al auge de la ultraderecha, ha reafirmado mi admiración por su profunda comprensión de la situación de la mujer. Leer más

Un edificio poco edificante

En Presos contra Franco (Galaxia Gutenberg, 2019) Mario Martínez Zauner despliega una investigación en profundidad de la senda del militante antifranquista, desde la clandestinidad a la cárcel, pasando por el obligado periodo de detención y torturas en la Dirección General de Seguridad. Hablo en masculino porque, a pesar de que hay alguna mención a las mujeres antifranquistas, no aborda su análisis. He recordado otros testimonios como los de Juana Doña y Lidia Falcón, quienes también pasaron por la DGS y fueron allí salvajemente torturadas. Después de leer el libro me han entrado ganas de acercarme a las inmediaciones del edificio en el que se albergó este organismo del franquismo, dependiente del Ministerio de Gobernación y situado en la mismísima Puerta del Sol, kilómetro cero de España. Es uno de los edificios más conocidos del país, no tanto por esta historia o porque fuera Casa de Correos o ahora la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, sino por su campanario donde está (y ha estado siempre, también mientras era la DGS y se torturaba a los presos y presas en su sótano) el reloj que da las campanadas cada 31 de diciembre. Ese reloj. Ese edificio. Esa historia. Seguir leyendo

Ángeles de la revolución

Hubo un tiempo, allá por las primeras décadas del siglo XX, en el que se pensó que el arte podía transformar no sólo la percepción del mundo, sino la realidad en sí misma, y que los artistas, desde los acróbatas de circo a los novelistas, debían poner su talento al servicio de esa transformación. Seguir leyendo

Todas las cosas rotas

Leyendo la novela Fractura, de Andrés Neuman, encuentro una metáfora maravillosa. “Todas las cosas rotas (…) tienen algo en común. Una grieta las une a su pasado”, dice el narrador, y procede a explicar la técnica japonesa del kintsugi: “Cuando una cerámica se rompe, los artesanos del kintsugi insertan polvo de oro en cada grieta, subrayando la parte por donde se quebró. Las fracturas y su reparación quedan expuestas en vez de ocultas, y pasan a ocupar un lugar central en la historia del objeto. Poner de manifiesto esa memoria lo ennoblece. Aquello que ha sufrido daños y sobrevivido puede considerarse entonces más valioso, más bello”.

El kintsugi como metáfora que nos permite hablar del trauma (la quiebra de un objeto, pero también podría aplicarse a un sujeto, a una sociedad), de las posibilidades de su reparación, y, en definitiva, de la cicatriz como cura y memoria indeleble de la misma fractura que la provoca. Seguir leyendo