Leviatán

La palabra “Leviatán” remite inmediatamente al pensamiento hobbesiano, esa teoría sobre el poder absoluto que reside en el Estado al que el hombre se debe someter por su propio bien. También nos lleva a las historias bíblicas del libro de Job y de los Salmos —y a ellas recurrió el propio Hobbes— donde Leviatán es un monstruo atávico y maligno que reside en el mar. Hemos visto, incluso sin saber reconocerlo, a Leviatán mil veces representado: es la temible serpiente marina de las cartografías medievales, el gran dragón que surge de las aguas y levanta con su aliento olas que destrozan armadas invencibles, la gran ballena que engulle barcos y a personas. Leviatán, tanto el concepto como su representación, está en nuestro imaginario y nuestra realidad mucho más de lo que somos conscientes. Seguir leyendo

Buenas hijas del patriarcado

 

Su figura dibujada ocupa toda la página en vertical. Es una chica delgada, morena, con dos coletas bajas algo infantiles anudadas con un lazo rojo. Está en ropa interior, también roja y también algo infantil, el sujetador cubre unos pechos pequeños, tiene la cintura estrecha, las piernas largas y estilizadas. Se sujeta una cinta de medir en torno a las caderas y, mientras se mide, piensa que no le extraña conservar la línea, con todos los disgustos que se lleva, aunque preferiría ser gorda y feliz. En la siguiente viñeta, en un primer plano, Esther se lo piensa dos veces: “Aunque, bien pensado, a Juanito le gustan delgaduchas”. Si eres mujer y tienes más de 40 años sabrás quién es Esther: la protagonista de “Esther y su mundo”, los comics de origen británico con los que crecimos muchas mujeres de mi generación. Seguir leyendo

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Lección milenial

Durante la presentación de uno de mis libros hace pocos días, un hombre citó una encuesta de 2017 sobre el conocimiento que los jóvenes universitarios vascos tenían de ETA. Más del 50% no sabía quién fue Miguel Ángel Blanco. Lo comentaba entre la indignación y la perplejidad, una postura que comparto. Estos días, leyendo el ensayo colectivo Construyendo memorias entre generaciones: Tender puentes, buscar verdades, reclamar justicia (Postmetrópolis 2019), pensé que esa indignación no es tan común o tan compartida cuando hablamos de la ignorancia de nuestros jóvenes y no tan jóvenes respecto a la represión franquista. Seguir leyendo

Escarnio público

India, 7 de diciembre de 2019: un grupo de cinco hombres quema viva a una joven de 23 años cuando se dirige a declarar sobre la violación que ha sufrido hace un año. Entre los agresores se encuentra su violador, que ha quedado en libertad provisional tras pagar una fianza. Afganistán, 3 de noviembre de 2015: un grupo de hombres lapida a una joven por incumplir la ‘sharía’ (ley islámica). Había huido con su amado de un matrimonio forzado. Ella murió lapidada en una zanja. A su amante le dieron 100 latigazos. En España, nos recuerdan los señores (y algunas señoras) que dicen que el feminismo es innecesario o, peor todavía, una lacra o, Dios nos libre, un invento de Soros, esto no pasa. Sigue leyendo

Vacas mirando al tren

Hay un estado emocional para el que no consigo encontrar una palabra. Se trata de una sensación que me paraliza y que la sitúo entre el hastío y la ansiedad. Me sucede de vez en cuando y no sé si es síntoma de estos tiempos. Tampoco sé si a ustedes les pasa lo mismo.

¿Es hastío, fastidio o aburrimiento? Hastío, del latín fastidium. Según la segunda acepción del Diccionario de la RAE, “disgusto”. Fastidio: enfado, cansancio, aburrimiento, tedio. Aburrimiento: cansancio del ánimo (cómo me gusta cuando la RAE se pone poética, lo digo sin ironía) originado por falta de estímulo o distracción, o por… Seguir leyendo

Ancianos guerrilleros

Le parecía raro pensar que hubo un día en que su cuerpo no era un trozo de materia permanentemente azotado por vergajos, achicharrado a base de brasas, colgado de los pulgares, obligado a permanecer en posturas imposibles, a toda hora maltratado por el frío, los hombres y la rugosidad de un minúsculo calabozo de suelo cementado. Carne aplastada, perforada, hendida, triturada o desgajada, carne que le llegó a parecer ajena…”. Este fragmento pertenece al primer capítulo de La brigada 22, novela de Emilio Gancedo publicada recientemente por la editorial Pepitas de Calabaza. En este inicio de novela, tan brutal como poético, un guerrillero antifranquista del maquis es torturado hasta la muerte por agentes de la Guardia Civil. Cuarenta años después, en unos archivos que consulta un teniente del mismo cuerpo de seguridad, sólo puede leerse que murió en un accidente tras ser apresado. La ficción, la versión fabulada de la muerte del guerrillero, enmienda la historia en el archivo. Seguir leyendo.

Vandalismo institucional

Esos que tanto hablan de no remover el pasado con huesos y muertos, que dicen que exhumar al dictador genocida “no aporta nada al debate” (a qué debate se refieren es un misterio), esos que violan constantemente la Ley de Memoria Histórica, esos mismos deciden retirar (y con ello destruir) del cementerio madrileño de La Almudena las placas con los nombres de los allí fusilados entre 1939 y 1944. Fíjense bien en las fechas, es importante. Estas víctimas no son ni siquiera fusilados durante la contienda, sino durante la purga genocida que comenzó con la victoria franquista del 39. Seguir leyendo