#PorTodas

Ya son mil las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas desde 2003, año en el que empezó a registrarse la violencia machista. La realidad sería mucho más terrible si se contabilizaran los crímenes machistas que ocurren fuera de la pareja. Recordamos casos como el de Diana Quer o Laura Luelmo, pero hay otros anónimos, feminicidios que pasan inadvertidos porque las víctimas son mujeres marginales. De algunos sólo aparece una nota breve en un periódico de provincias, otros se vuelven fenómenos mediáticos. Cuando es así, la información a menudo se nutre y se amplía a través de la búsqueda del detalle morboso. Cuando la historia de la mujer asesinada no crea audiencias, su muerte pasa a ser un caso más, una estadística. Así, el resultado es bien la normalización del horror (la violencia machista se presenta como una lacra inevitable, casi como un desastre natural), bien su banalización en esas tertulias matutinas que hacen de la desgracia espectáculo. Seguir leyendo

Dicen

Nuestro conocimiento del pasado está configurado por una amalgama de saberes. Estudiamos historia en los colegios y en las universidades, leemos novelas y libros históricos, vemos películas y documentales, observamos fotografías que nos ayudan a visualizar aquello que ya no existe o que se ha transformado con el paso del tiempo, a través del arte entendemos sensibilidades pasadas. También, con suerte, nuestros mayores comparten sus experiencias de vida con nosotros. El pasado es una fuente inagotable de conocimiento: reconstruirlo en su totalidad es una labor imposible e infinita, su interpretación varía según pasa el tiempo y se encuentran nuevos datos, se aplican nuevas teorías. Además, el pasado no es sólo historia, es también memoria. Y la memoria no remite únicamente al dato o al detalle histórico. La memoria aporta una interpretación afectiva e íntima del pasado que no por ser subjetiva es menos valiosa. La memoria que el archivo histórico no recoge nos abre la puerta a un tipo de conocimiento necesario, nos invita a entrar en espacios donde a la historia no le gusta tanto transitar. Reflexiono sobre todo esto después de leer Dicen, de Susana Sánchez Arins (editorial De Conatus). Seguir leyendo

Buhoneras

Promocionar un libro es convertirte en buhonera. Es recorrerse España y, si tienes suerte, dar el salto a algún país vecino europeo o cruzar el charco. Es ir de feria en feria, de librería en librería, a veces con la ilusión de encontrarte con libreras y libreros queridos, a veces con la desazón de visitar una feria del libro e irte sin haber encontrado un solo lector interesado, después de estar sentada en una caseta viendo a la gente pasar o, peor, contemplando una larga cola para el youtuber de turno. Dependiendo de la generosidad y las posibilidades de tus anfitriones, puedes dormir en hoteles de 4 estrellas o en pensiones en las que encuentras pelos en el lavabo y manchas sospechosas en las sábanas. Seguir leyendo.

Una fábula para nuestro Gobierno

Hace pocos días el escritor Sergio Ramírez contaba una leyenda a los participantes del festival literario Centroamérica Cuenta que este año, debido a la situación de violencia en Nicaragua, ha tenido que ser celebrado en San José de Costa Rica. El protagonista de la leyenda es el “pájaro del dulce encanto”, de plumaje bello y esplendoroso a quien le gusta sobrevolar las cabezas de los hombres. Siempre hay un hombre que extiende la mano y lo atrapa. Entonces, el pájaro del dulce encanto se convierte en excremento.

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Firmas y otras actividades en la Feria del Libro de Madrid 2019

HORARIO DE FIRMAS FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Viernes 31

                  19:00-21:00: Caseta 81, Librería Méndez                                 

Sábado 1
                  12:00-14:00: Caseta 331, Libería Lé
                  19:00-21:00: Caseta 33, Antonio Machado
Domingo 2

                  12:00-14:00: Caseta 80, Mujeres &Cia
                  19:00-21:00: Caseta 149, Visor

Viernes 7

                  19:00-21:00: Caseta 73, Rafael Alberti

Sábado 8:

                  13:00: Presentación de “Telefónica” de Ilsa Barea en Biblioteca Municipal Eugenio Trías, Retiro. Pincha aquí para ver la información
                  19:00-21:00: Caseta 273, Librería Polifemo

Domingo 9

                  12:00-14:00: Caseta 127, Los Editores
                  19:00-21:00: Caseta 252, Miraguano

Martes 11

                  19:00-21:00: Caseta 354, Sin Tarima

Viernes 14

                  19:00-21:00: Caseta 209, La Central

Sábado 15

                  12:00-14:00: Caseta 191, Galaxia Gutenberg

19:00-21:00: Caseta 361, Jarcha

Domingo 16

                  12:00-14:00: Caseta 62, Vid
                  19:00-21:00: Caseta 160, Pasajes

Silenzio, per favore

Silenzio, per favore. No foto. No picture. ¡Shsss! El monje que guarda la basílica de San Francisco en el pueblo italiano de Asís entona estas amonestaciones como una letanía. Recorremos la nave central de la basílica inferior, uno de los lugares de peregrinación más importantes de Europa desde la Edad Media hasta el presente. La llegada a la basílica nos ha ocasionado cierto enfado y decepción. Las calles principales del pueblo están llenas de hordas de turistas. Nosotros, con esa arrogancia del que no se ve a sí mismo como turista (al fin y al cabo, estamos en un viaje de trabajo, nos hemos escapado a ver los frescos de Giotto, no llevamos sombreros ridículos ni mochila ni sandalias con calcetines), miramos con rabia y desprecio a nuestro alrededor, pensando que este lugar tan hermoso no se merece tanta fealdad. Seguir leyendo.

Paseantes incómodas

Leo el ensayo de Anna María Iglesia “La revolución de las flâneuses” mientras viajo por Italia. En Italia no hace falta buscar mucho para encontrar rincones hermosos: la belleza en este país es una constante. Cada paseo por una ciudad regala momentos conmovedores en los que la realidad se suspende por unos segundos y nada me perturba, como si un foco iluminara el objeto de belleza y todo lo demás desapareciera. Leo el ensayo de Iglesia de trayecto en trayecto y contrasto mi realidad con lo que ella cuenta magistralmente en sus páginas. En ellas me encuentro con mujeres que quieren viajar y a las que no se lo permiten, que quieren pasear solas por la ciudad sin compañía masculina o sin deberes y tampoco pueden, mujeres que al ocupar la calle son tratadas como prostitutas, algunas lo son porque no tienen más remedio, me encuentro también con mujeres que quieren ocupar la tribuna pública, política pero que acaban disfrazándose de hombres para poder hacerlo, mujeres que se atreven y pagan un alto precio por ello. Seguir leyendo