Vandalismo institucional

Esos que tanto hablan de no remover el pasado con huesos y muertos, que dicen que exhumar al dictador genocida “no aporta nada al debate” (a qué debate se refieren es un misterio), esos que violan constantemente la Ley de Memoria Histórica, esos mismos deciden retirar (y con ello destruir) del cementerio madrileño de La Almudena las placas con los nombres de los allí fusilados entre 1939 y 1944. Fíjense bien en las fechas, es importante. Estas víctimas no son ni siquiera fusilados durante la contienda, sino durante la purga genocida que comenzó con la victoria franquista del 39. Seguir leyendo

Chicas raras

Escribimos para atrapar la vida o para huir de ella? ¿Creamos mundos imaginarios porque el que vivimos nos horroriza? ¿O nos inventamos ficciones para entender mejor lo que nos inquieta? ¿Separamos vida y literatura, experiencia y escritura, realidad y ficción? Para mí no hay antagonismo entre estos términos, la ficción me ayuda a comprender la realidad, y me invento historias no para huir de la vida, sino para entenderla y entenderme mejor. Esta postura, que une tiempo de vida y tiempo de literatura, que implica una relación simbiótica entre experiencia y escritura, es común en escritoras de épocas y geografías diversas. En Vivir el tiempo: Mujeres e imaginación literaria (Ediciones Bellaterra), Noelia Adánez contesta implícitamente estas preguntas a través del análisis de dos figuras clave (aunque olvidadas) de nuestra literatura: Dolores Medio y Concha Alós. Seguir leyendo

A por todas

Todavía resuenan en mis oídos los gritos de los seguidores de Vox en la noche del 10-N: “¡A por ellos!”. ¿A por ellos? ¿Quiénes son “ellos”? La respuesta la ha ido dando el propio partido desde su nacimiento: feministas, personas LGTBI y racializadas, nacionalistas e independentistas, rojos de todos los matices… ¡hasta los defensores del “régimen de 1978”! La lista sería larguísima, repleta de colectivos diversos, de millones de personas que no han votado a su partido. El mensaje nos llegó muy claro, a algunas más que a otras. Seguir leyendo

Destino: fascismo

Hace unos meses leí El pasajero, de Ulrich Alexander Boschwitz (Sexto Piso; traducción de José Aníbal Campos), un libro que me impactó y me causó una profunda tristeza. Estos días en los que el fascismo se normaliza en el debate político y los medios de comunicación, he revisitado sus páginas que, ahora entiendo, podrían servir de antídoto contra la indiferencia y la complicidad. Boschwitz escribió El pasajero con urgencia, en apenas unas semanas, tras ser testigo de los pogromos de noviembre de 1938 contra los judíos alemanes, comunidad a la que él pertenecía. Seguir leyendo

Una de parásitos

Viví casi 18 años en Estados Unidos, 5 de los cuales tuve una mala racha de salud debido en parte a un accidente de coche, en parte a una enfermedad generada por mi propio cuerpo. Los médicos tardaron tiempo en diagnosticarme y dar con el tratamiento adecuado para los dos problemas médicos. No podría enumerar la cantidad de pruebas, consultas y sesiones de fisioterapia a las que asistí. El coste de todos los tratamientos fue astronómico, pero yo trabajaba en una universidad y estaba asegurada. Seguir leyendo

Eco, eco

Crecí en los años más duros de eso que algunos llaman “conflicto vasco” y que muchos vascos todavía no sabemos muy bien cómo llamar. Eran los años ochenta y noventa del siglo XX y yo vivía en uno de esos pueblos feos, sucios y superpoblados de la margen izquierda del Nervión, tal vez una de las zonas más conflictivas de aquella España heredera del franquismo. A aquellos años duros algunos los llamaron “los años del plomo”, normalmente refiriéndose a la violencia que venía de ETA y del entorno que la apoyaba y que permeaba nuestro tejido social. Pero el plomo no sólo llegaba de ahí. Había otros tipos de violencia: la que llaman “legítima” y que venía del Estado y sus fuerzas de seguridad y de otra no tan legítima, que venía de sus cloacas. La violencia no acababa ahí, parte del plomo tóxico y pesado que nos asfixiaba emanaba de aquella supuesta “reconversión industrial” que devastó a buena parte de la clase obrera de nuestros pueblos que no se pudo reconvertir en nada. Algunos de ellos, sobre todo los trabajadores de Astilleros Euskalduna, comenzaron una verdadera batalla de meses y la policía nacional, muy ducha ya en los enfrentamientos callejeros, hizo lo propio desde su lado de la trinchera. Seguir leyendo

¿Cómo pude olvidar tu nombre?

Estoy en la antesala del estudio de la cadena SER, a punto de entrar en antena en el Hoy por Hoy con Àngels Barceló. Vamos a dedicar parte del programa a comentar la empatía que padres y madres sienten hacia los profesores de sus hijos. Según una encuesta, no es demasiada. He pasado el fin de semana intercambiando opiniones con profes que conozco de institutos de varias zonas de España. Todos coinciden en que es un tema difícil: a los ataques de la derecha española a la educación pública y sus profesores hay que añadir otros factores sociológicos, que van desde los tópicos negativos sobre los funcionarios a la proliferación de familias desestructuradas por la precariedad o a la sobreprotección de los adolescentes por parte de algunos padres. El panorama ha cambiado mucho en los últimos años y sé que en algún momento del programa hablaremos del pasado, de los profesores que nos han marcado. Llevo días intentando acordarme del nombre de esa profesora de Historia del Arte que tuve en COU y que hizo tanto por mí. Seguir leyendo