Desaparecer

El 30 de agosto fue el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada. Un día para dar visibilidad a una forma de represión perversa que deja secuelas traumáticas en las familias y sociedades en las que se produce. Ya no es 30 de agosto y por tanto las desapariciones forzadas no son ni portada ni tendencia en redes sociales. Sin embargo, eso no significa que hayan dejado de ser una realidad, no sólo porque diariamente se producen en países como México o Siria, también porque las secuelas de la desaparición en las familias y comunidades de la persona desaparecida no prescriben. Seguir leyendo

Reencarnaciones falangistas

El 23 de julio se celebraba la primera investidura fallida (de dos) de Pedro Sánchez y estuve la mayor parte de la mañana pegada a la radio y al televisor, como un tío abuelo mío que veía por la tele los partidos del Athletic de Bilbao, con el transitor a todo volumen pegado a la oreja. Pero ese día era también el decimonoveno aniversario de la muerte de Carmen Martín Gaite. Con tanta excitación política, casi se me pasa por alto, hasta que me topé con un artículo de Lara Hermoso en la revista Jot Down que me salvó de tanta desazón. La periodista reflexiona sobre las dedicatorias de los libros de Martín Gaite, en las que va “enhebrando su vida”: la relación con su querida hermana Ana, con Rafael Sánchez Ferlosio, el duelo por la muerte de su hija Marta. Y pasó que, leyendo a Hermoso, se me olvidó la investidura y me fui a la estantería para buscar a Martín Gaite. Pero los ecos de nuestra política actual me acompañaban porque acabé eligiendo, entre todas sus obras, los Usos amorosos de la posguerra española (Anagrama, 1986). Y ahí me encontré con José Antonio Primo de Rivera. Y con su hermana Pilar. Dos figuras que cobran nueva vigencia, desgraciadamente, en los tiempos que corren. Seguir leyendo

Una tregua

Mis dos últimas columnas las he dedicado a la política en Madrid tras las elecciones municipales y autonómicas: medidas contra la memoria de las víctimas del franquismo en el Ayuntamiento; propuestas fascistas contra colectivos vulnerables en la Comunidad. Esas políticas tienen importancia no solo para los habitantes de Madrid. Considero que son reflejo de una deriva, en España y Europa, hacia la normalización del discurso y de las medidas que propone la ultraderecha, una normalización que observo entre la perplejidad y el espanto. Pero hay días, como hoy, en los que necesito darme una tregua, respirar, buscar estímulos intelectuales, estéticos, emocionales que me desintoxiquen de tanta desazón, que me recuerden que, más allá de mis cuatro paredes, ahí afuera también hay lugar para la belleza y las cosas buenas. Seguir leyendo

Guiñar el ojo al fascismo

No sé qué pasará entre hoy y el día en el que publique esta columna. Falta casi una semana y, a pesar de ser julio, un mes que normalmente es remolón, tenemos sorpresas políticas diarias: Ciudadanos estira hasta límites insospechados su victimismo y Vox su dignidad; Sánchez e Iglesias escenifican un partido de pimpón con la culpa como pelotita que va y viene y deja tuerta a la izquierda. Para cuando se publique esta columna, igual Vox ha cedido y dado su consentimiento a la investidura de Díaz Ayuso para la Comunidad de Madrid. Estaremos, más que seguro, a la espera de una ya anunciada investidura fallida para la presidencia del Gobierno español. Igual para entonces se habrán olvidado de que el martes 9 de julio los “guiños” que el PP-Ciudadanos hace a Vox para conseguir la investidura de Díaz Ayuso han sido titular. Esta noticia me preocupa, tanto por el tratamiento en los medios como porque corresponde a un patrón de actuación en contra de derechos fundamentales de comunidades vulnerables ya reconocible en los debates políticos de nuestro país. Seguir leyendo.

Les importan un carajo

“Cuando hablábamos con los familiares de víctimas del franquismo o de los deportados madrileños que murieron en campos de concentración nazis tuve sensaciones muy parecidas a las de aquellos años, cuando me reunía con víctimas del terrorismo en Euskadi. Eran personas que habían pasado años en silencio, a las que nadie había hecho caso en su dolor y sus demandas. Y después de tantos años, alguien les escuchaba. En todos estos casos, las políticas de memoria tienen un efecto reparador”. Así respondía Txema Urkijo a mi pregunta sobre sus experiencias en el Ayuntamiento de Madrid como responsable de Memoria en la Oficina de Derechos Humanos y Memoria. Seguir leyendo

Un billete de 5 pesetas

La fotografía está tomada un día que no quiero recordar. En ella estamos mi abuela y yo. Ella mira a la cámara muy tiesa, algo desafiante, esbozando media sonrisa. Parece estar diciendo “aquí estoy yo, a mis 94 años”. No quiero recordar ese momento ni verme en esa foto, pero sí conservar la imagen de mi abuela, así que un buen día cojo un billete de la República que siempre he visto en algún joyero suyo o de mi madre y cubro mi presencia en la foto con él. Desde hace unos años conviven el billete de 5 pesetas y mi abuela dentro de un marco de plata. Hasta hoy no había pensado nada sobre esto, pero de repente encuentro algo simbólico en mi gesto y en esa convivencia, dentro del marco, de mi abuela y su billete republicano. Seguir leyendo

Una carta y una botella de txakoli

Domingo por la mañana. Último día de la Feria del Libro de Madrid. Estoy sentada en una caseta, mirando a la gente pasar. Auguro una mañana tranquila, a pesar del río humano que atraviesa la feria. Me pregunto si quedará alguien ahí fuera que todavía quiera un ejemplar dedicado. Se acerca una mujer sonriente. Me dice que no puede llevarse ningún libro porque ya ha leído todos. Me confiesa bajito que lo que escribo le ayuda. Es tímida. Yo también, y por eso me da apuro preguntarle en qué sentido. No es desinterés, es pudor. Hablamos unos minuto :)s. Nos despedimos. Me quedo con la impresión de no haber estado a la altura. Me pasa a menudo con las personas desconocidas que se animan a compartir algo de su intimidad y yo no sé muy bien hasta qué punto les incomodaré si pregunto. Vuelvo a la tarde a firmar. La última tarde. Estoy cansada pero contenta. Ha sido una feria espléndida, los libreros y libreras me cuentan lo mucho que han subido las ventas. Hoy es día de paseo más que de compra, pero hay alegría en mi caseta, ganas de conversar. Mis libreros son licenciados en Filosofía y lectores voraces, hablamos sobre la ética de Spinoza y me recomiendan lo último de Byung-Chul Han. A media tarde veo que E. S., la mujer que me ha visitado a la mañana, se acerca a la caseta. En su mano hay una bolsa morada. La extiende, me dice que antes se le ha olvidado dármela y, sin dejarme tiempo a reaccionar, se despide y desaparece en la multitud. En el interior de la bolsa hay una botella de txakoli envuelta en una carta. Seguir leyendo

*La fotografía no es de E.S., es con mi tocaya Edurne