Cuando vi las imágenes de Pablo Iglesias llorando en el Congreso y leí los muchos comentarios despectivos a cuenta de su virilidad, recordé a Alfonsina Storni y un ejercicio que hacía con mis estudiantes de literatura hispanoamericana. Contraponía con ellos dos poemas de la poeta argentina: “Peso ancestral” y “Pudiera ser”. Los dos poemas tratan sobre el dolor que se transmite entre generaciones, de su expresión a través del llanto o su represión a través del silencio. En el primero, la transmisión es masculina y la voz poética se dirige a un hombre: “Tú me dijiste: no lloró mi padre; / tú me dijiste: no lloró mi abuelo / no han llorado los hombres de mi raza, / eran de acero”. En el segundo, la transmisión es femenina, la voz poética habla de su experiencia y la de las mujeres de su genealogía: “Dicen que silenciosas las mujeres han sido / de mi casa materna…”. Seguir leyendo