Mujer en punto cero

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Mujer en punto cero de Nawal El Saadawi nos llega a través de una edición preciosa y cuidada de Capitán Swing, con traducción de Mireia Bofill Abelló.

Hace muchos, muchos años, mientras me preparaba para escribir mi tesis doctoral sobre testimonios de mujeres en las cárceles, llegó a mis manos el texto (en inglés) de Nawal El Saadawi Mujer en punto cero. En esos momentos estaba leyendo y estudiando el testimonio de Lidia Falcón En el infierno: ser mujer en las cárceles franquistas, un texto brutal que la líder feminista escribió clandestinamente durante su estancia en la prisión de Yeserías. Falcón apenas habla en este texto de las presas políticas como ella, sino de las presas sociales: las mujeres encarceladas cumpliendo penas por prostitución, abortos, asesinatos, etc. En En el infierno Falcón hace un análisis exhaustivo e incisivo de las condiciones de opresión durante el franquismo que llevan a estas mujeres a la marginación, el abuso, la cárcel, así como de la “justicia” que las criminaliza. En el infierno, a pesar de haberse escrito en 1973 no se publica hasta 1977. (Me pregunto si una editorial como Capitán Swing no estaría interesada en reeditarlo, por cierto).

De la misma época que En el infierno es Mujer en punto cero (primera edición de 1975) de la egipcia Nawal El Saadawi y tiene en común con el texto de Falcón su carárcter testimonial. El Saadawi visita una cárcel de mujeres del norte de El Cairo y recoge el testimonio de Firdaus, una prostituta que está a punto de ser ahorcada por haber asesinado a su proxeneta. El Saadawi elabora ese testimonio en forma novelada pero respetando —o dando la impresión de que respeta— la oralidad de Firdaus, que cuenta toda una vida de abusos y maltratos. A diferencia que Falcón, Saadawi no analiza las condiciones objetivas en las que se cría Firdaus, tampoco la sociedad patriarcal y violentamente machista en la que vive. Pero a través de la voz de su protagonista descubrimos todo el horror que significa acostumbrarse, desde la infancia, a que el cuerpo femenino sea el lugar del maltrato y el abuso. A través de la historia de Firdaus también nos damos cuenta de las profundas contradicciones de una mujer que, en todo su odio al hombre (como colectivo) que sólo le ha enseñado dolor y humillación, prefiere ser una prostituta que una esposa esclava. La complejidad que entraña esa defensa y la brutalidad de esa conclusión son sólo parte de un libro que, después de más de 45 años, sigue aportando reflexiones necesarias.

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