Este artículo ha salido publicado en el número 48 de Territorios de El Correo, el 11 de marzo de 2017.

De un tiempo a esta parte se viene debatiendo sobre la Cultura de la Transición, estudiándose manifestaciones culturales que hasta hace poco no habían tenido cabida en el discurso hegemónico que se ha centrado sobre todo en la llamada “movida madrileña”. Pensando en mis recuerdos de esos años (nací en Santurce en 1974) y en qué tipo de manifestación cultural marginal se producía por estas tierras, me viene el recuerdo del grupo punk Eskorbuto (igual algún lector o lectora ya estará tarareando “mucha policía, poca diversión” o “no nos quedan más cojones, Eskorbuto a las elecciones“).

La memoria afectiva de la gente de mi generación o que pasó su niñez y adolescencia en la Margen Izquierda del Nervión durante los años 80 tiene poco que ver con los avatares de la movida madrileña, con la ligereza y frivolidad de los leotardos rosas, los pelos cardados y las primeras películas de Almodóvar. De nuestros pueblos devastados por el paro y la altos hornoscontaminación salían fenómenos mucho más ácidos, como Eskorbuto, que se creó en 1980. Eskorbuto estaba formado por tres chavales de Santurce (Josu, Juanma y Paco), hijos de obreros inmigrantes. Con canciones como “Mucha policía, poca diversión” o “Cerebros destruidos“, Eskorbuto puso letra y música al desarraigo, a la rabia, a la impotencia ante un mundo que no les daba ninguna visión esperanzadora ni de sí mismos ni de su futuro. Eskorbuto es la banda sonora de la dureza y la desolación de nuestros pueblos, de la progresiva desindustrialización, de la violencia estructural de la pobreza y la desposesión. Cualquier persona que conozca esta historia y busque en su recuerdo, reconocerá en la canción “Ratas en Bizkaia” nuestro paisaje. La canción parte del famoso “Desde Santurce a Bilbao” para después describir esa nube sucia de Altos Hornos que nos cubrió durante décadas, los excrementos que flotaban en la ría, el olor insoportable que surgía del agua, la lucha por la subsistencia de gran parte de la población de su orilla izquierda (la derecha —la margen derecha, digo— tiene otra historia). Juanma (vocalista principal y bajo) dice en un documental inédito de la ETB que se puede encontrar en youtube: “descendemos de emigrantes, pero tampoco se trata de eso, se trata de dónde nos hemos criado, que es la margen izquierda. Si nos hubiéramos criado en la margen derecha no tendríamos a Eskorbuto, tendríamos un grupo en plan Mecano”. Sus canciones criticaban el sistema radicalmente, es decir, atacaban a la raíz del problema: la desigualdad social, la falta de oportunidades de la juventud, la corrupción política.

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Ahora es frecuente meter en el saco del “rock radical vasco” a Eskorbuto, pero ellos nunca quisieron tener nada que ver con esa etiqueta que era, además de comercial, política. “El rock radikal está de moda”, dice Josu en una entrevista a El País en 1986 (titulada significativamente “El ‘rock’ es más duro en el Norte”). Y añade: “Muchos grupos se han apuntado a esto, y escucharles da vergüenza ajena. Todos están con Herri Batasuna. A nosotros nos va mal por ser como somos”. En más de una ocasión dijeron que el rock no tiene patria, ni siquiera la vasca. Su irreverencia ante el nacionalismo les llevó al punto de afirmar que en Euskadi había fachas, pero nacionalistas. No por nada escribieron una canción como “A la mierda el País Vasco“. Eskorbuto no se casaba con nadie, aunque para muchos, todo hay que decirlo, Eskorbuto no era un buen partido.

eskorbuto1Josu y Juanma murieron en 1992 por enfermedades provocadas por el consumo de heroína. En una entrevista que se puede encontrar también en youtube, Josu habla de su adicción, que empezó con 19 o 20 años. Cuenta que al principio le parecía que era la forma de protestar contra la sociedad, pero que después se dio cuenta del error. Demasiado tarde. Su testimonio es el de toda una generación que sucumbió a la heroína bien como escape al desarraigo o como forma de rebeldía contestataria.

¿Por qué me parece que la historia de Eskorbuto es digna de recordar? ¿Tiene alguna trascendencia en nuestro presente? Eskorbuto representa un tipo de rebeldía que dice mucho de lo que se vivió aquí y en otros lugares deprimidos de la geografía vasca. Eskorbuto fueron marginales entonces y lo siguen siendo ahora, y desde su marginalidad nos enseñan varios de los lados oscuros de nuestra historia. Los profundos problemas sociales y económicos de la margen izquierda crearon para la juventud pocas alternativas. Dos de ellas tuvieron particular fuerza: verter la rabia en un proyecto político que la canalizara, o explorar el nihilismo y la autodestrucción. El fenómeno “martxa eta borroka” donde se inscribió la etiqueta del “rock radical vasco” con grupos como Kortatu o La Polla Récords fue sin duda parte de lo primero: una estrategia de la izquierda abertzale para aglutinar a la juventud rebelde, la misma estrategia que fagocitó al movimiento de insumisión, al feminismo, al ecologismo y otros movimientos contestatarios. Eskorbuto tomó la segunda vía: fueron nuestros nihilistas locales, los que se posicionaron frente a todo y contra todo, los que supieron comunicar, con la más absoluta ferocidad, todo lo que aquí había de sucio: desde los excrementos flotantes de la ría hasta la explotación de los más vulnerables, pasando por esa manipulación política de la juventud que ellos supieron ver tan claramente. Una actitud nada despreciable.

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4 comentarios en “Eskorbuto: Al margen de la margen (izquierda)

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